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"Verano: El cuidado de sus piernas"
En uno de los últimos Simposios Nacionales de Flebología y Cirugía Plásticas al que fui invitado, me solicitaron que desde nuestra área "Movimiento y Salud" participemos con el cierre del evento disertando sobre el tema: Actividad Física y transtornos flebológicos. En ese momento consideramos que era importante compartirlo con ustedes.
 

La O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) habla de prevención y recuperación de enfermedades venosas, y trastornos flebológicos.
Para esto, nos presenta un organigrama bien claro, que debe seguir el paciente con alguno de estos trastornos. En primer lugar, la consulta con el médico tratante, el mismo se encarga de realizar las derivaciones que correspondan para completar el tratamiento interdisciplinario.
Hablamos de tres áreas que complementan ese tratamiento; el plan de alimentación, el área de estética y el plan de Actividad Física Adaptada.
Desarrollamos a continuación la colaboración que realiza el movimiento dentro de la prevención de estos trastornos, luego de varios años de estudios presentados por diferentes instituciones médicas mundiales como:

  • Universidad de Arizona (USA)
  • Universidad del Colorado (USA)
  • Colegio Americano de Flebología (USA)
  • Dr. Robert Weiss (California - USA)
  • Dr. Fluvio Tomaselli (Roma - Italia)
  • Dr. Jean Hebrant (Jambes - Bélgica)

Se llega a una conclusión en cuanto a ejercicio físico y la prevención para estos trastornos:

 

Durante el ejercicio: no provocar el aumento del retorno venoso en forma abrupta o inmediata por intensidades máximas.

Luego de estas conclusiones, nosotros tuvimos que analizar:

  1. Cuáles son los ejercicios de riesgo?

  2. Cuáles son los ejercicios adaptados al tratamiento y prevención?

Teniendo en cuenta que el ejercicio debe adaptarse al estado y posibilidad de cada paciente sin importar la cantidad sino la calidad en la ejecución, es que presentamos en este último Simposio los siguientes resultados:

1) EJERCICIOS DE RIESGO:
Tomando la conclusión expuesta anteriormente, debemos pensar que todo ejercicio, toda actividad física y deporte que nos lleva a comenzar a movernos en forma rápida y espontánea, puede ser de riesgo. Por eso es que debemos respetar la entrada en calor o precalentamiento inicial.
También debemos tener cuidado con los famosos aparatos de los gimnasios, cuando hablamos de carga y sobrecarga, ya que los mismo provocan en muchos casos, al trabajar sus extremidades inferiores, una gran inflamación muscular por acumulación de sangre en los mismo.
Esta gran retención de líquido genera un aumento brusco del retorno venoso, entorpeciendo lacirculaciòn y provocandoinflamaciònde venas y arterias, produciendo así arañitas, edemoas, vàrices y celulitis.
En las actividades grupales, clases de gimnasia y/o deportes, debemos tener precaución con aquellos que poseen alto impacto (saltar o correr) o medio impacto (ejercicios con step) debido a que el rebote y el contacto de choque con el suelo debilitan el sistema venoso y también pueden provocar una inflamación total o parcial del mismo.

2) EJERCICIOS ADAPTADOS:
A la habitual pregunta ¿Qué ejercicios?, respondemos que la importancia radica no en la actividad física, sino en como se la lleva a cabo.
Según los trabajos presentados en diferentes años por los tres doctores nombrados anteriormente, como prevención y parte del tratamiento la primera parte del plan de Actividad Física debe consistir en la entrada en calor.
Esta parte de la actividad consta de dos segmentos para nuestro cuidado:

  1. Elongación pasiva b. Movilidad articula

a. La elongación muscular, debe efectuarse de manera tranquila, sin rebotes, ya que por medio de la misma permitimos un buen recorrido sanguíneo durante la actividad.
b. La Movilidad Articular, se efectúa para ir incorporando en forma paulatina la velocidad del torrente sanguíneo, lo cual permite adaptar el sistema venoso a la intensidad del ejercicio. Luego debemos pensar en realizar ejercicios de bajo impacto (sin saltos) como por ejemplo: caminar, clases de gimnasia con éstas características, ejercicios alternativos como la bicicleta fija o móvil, andar en rollers, las actividades dentro del agua no a temperaturas muy elevadas.
Todas estas actividades ayudan a mejorar la circulación en las piernas y a oxigenar. Para finalizar debemos recordar que la flexibilidad o elongación pasiva también debe realizarse al terminar la actividad, para evitar la retención de sangre a nivel muscular en las extremidades inferiores.

3) PARA RECORDAR
Realicar Actividad Física es fundamental como complemento del tratamiento en trastornos flebológicos ya que mejora la circulación y potencia los efectos del tratamiento. Debe realizarse en forma regular y con constancia.
La falta de actividad predispone y agrava estos trastornos.
La Actividad Física Adaptada mantiene el equilibrio físico y funcionamiento para el cuidado de nuestras piernas: tanto muscular, sanguíneo y óseo.

TIPOS PARA PREVENIR LA RETENCION DE LIQUIDO POR EL EJERCICIO:
A) Respetar la entrada en calor: elongación previa paraestimular la circulaciòn.
B) Comenzarel ejercicioenforma suave e ir aumentandola intensidadgradualmenteevitando así la retenciónde líquido.
C)Finalizarla actividad con ejercicios de elongación.
D) Utilizar calzado adecuado: que noaprietedemasiado y con buena amortiguación.
E) Utilizar medias adecuadas de algodón o hilo para que el pie no transpire demasiado.

 
Prof. Daniel Meaglia: Coord. Educación Física y Spa.
Prof. María Laura Jumblut: Staff.

 

Prof. Daniel Meaglia- Tel.: (54-11) 4775-1700 - Cel.: 15- 5305-5582
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